
Bueno un tanto atrasada en esta cuestión de postear, les cuento sobre la comu de Juli. La capilla del cole divina, decorada con mucha alegría, como debe ser para estas ocasiones.

Cuando Julián entró guiado por su maestra de la tarde, automáticamente rompí mi promesa de no llorar. Pero es que en realidad es muy fuerte. Verlo ahí tan grande y a la vez pensando en su futuro, no puedo evitar entristecerme.
Pero volvamos al tema del post. La ceremonia maravillosa, el padre (cura, no el papá de Juli) dedicó unas palabras muy sentidas en su sermón, acto seguido la comunión. Julián estaba espectante y abrió la boca muy correcto y la tomó.

Fue todo tan natural que me olvidé de mis temores de que no abriera la boca o sencillamente la escupa. Después las madres le ofrendamos a la Virgen del Cerro, que estaba presente unas flores y se dio por terminada la ceremonia.
Nosotros tuvimos el ágape familiar, con saloncito, inflable y metegol incluido y Juli estaba muy feliz de ser el centro de atención.


Yo a la vez feliz que finalmente pasó el momento que fue hermoso pero no por ello menos estresante. Porque coordinar varios gremios, que la comida, que las bebidas, tarjetitas, souvenirs, decoración, torta, entretenimiento y demás. Claro está que no me encanta organizar reuniones, no la paso bien, y me agota, prefiero el papel de invitada, porque siempre me parece que me quedo corta, que todo es poco... lo que sí, como siempre digo todo valió la pena, cuando lo ves tan feliz.
Bueno gente no se pueden quejar, tardé pero con fotos y todo. Besotes.










